El lince boreal y los intentos fallidos de salvar al urogallo
El pasado 3 de mayo se publicó en El Periódico un artículo de Guillem Costa sobre el estado actual de la población de urogallos. En este artículo pudimos manifestar nuestro punto de vista al respecto y la necesidad de pensar en soluciones alternativas a la gestión realizada durante todos estos años, que están resultando ineficaces a pesar de los esfuerzos de técnicos altamente cualificados, aunque a menudo su trabajo responde más a la justificación de presupuestos que a una solución real.

El urogallo atraviesa una situación límite en Catalunya. Según los datos recogidos en el último censo de 2025, la población de machos se ha reducido hasta los 245 ejemplares, muy por debajo de los 360 registrados en 2015 y de los 581 de 2005. El descenso sostenido refleja una tendencia clara de regresión que afecta a más de la mitad de los cantaderos históricos del Pirineo catalán.
Las causas de este declive son múltiples y acumulativas: pérdida y fragmentación del hábitat, presión humana en zonas sensibles, cambio climático y desequilibrios ecológicos en la cadena trófica. A pesar de los esfuerzos realizados en las últimas décadas, las medidas aplicadas no han conseguido revertir la tendencia.
En este escenario, desde ADLO Pirineo, planteamos la necesidad de un cambio profundo en el enfoque de la conservación, alejándose de intervenciones puntuales e invasivas para avanzar hacia una estrategia ecosistémica. Es inaceptable que en el proceso de radiomarcar urogallos fallezcan 6 ejemplares de 94 capturas.
Una de las propuestas que estamos debatiendo, conjuntamente con la APAPNAP es la reintroducción del lince boreal, desaparecido de la cordillera hace menos de un siglo. Según el portavoz de ADLO, esta medida no solo busca recuperar una especie autóctona, sino también mejorar el equilibrio ecológico del hábitat del urogallo:
“El sentido de introducir el lince boreal es recuperar una especie autóctona, pero también puede tener un efecto clave sobre el urogallo” (Pau Vázquez – portavoz)

(ADLO Pirineo/Pau Vázquez)
El planteamiento se basa en el papel del lince como regulador de mesocarnívoros como zorros o garduñas, que ejercen presión sobre los nidos y la supervivencia de los pollos durante la época de reproducción. Más allá de esta propuesta, desde ADLO Pirineo cuestionamos la eficacia de las políticas actuales de conservación. Muchas de las actuaciones han sido limitadas o insuficientes:
“Es cierto que se ha intentado ordenar la presencia de fotógrafos y excursionistas, pero de forma poco contundente”
También critica la inversión en actuaciones sobre el hábitat que no han logrado resultados visibles en la recuperación de la especie:
“Llevamos años impulsando actuaciones por protocolo y se gasta dinero en aclarar bosques o recuperar plantaciones de arándanos, por ejemplo, pero el urogallo no se recupera”
En esta línea, advierte de la complejidad de intervenir en un ecosistema ya muy presionado por múltiples usos del territorio:
“Es una contradicción entrar en el bosque para intervenir en el hábitat, aunque sea en positivo, porque estas acciones se suman a las tareas de gestión forestal (sin certificación PEFC) que se realizan en otras zonas de invernada y al final terminamos ocupando todo el terreno del urogallo, como está sucediendo en el bosque de Virós”
“Es esencial limitar los aprovechamientos forestales a pocos metros de áreas importantes para la especie y también las restauraciones de hábitat”
Como consecuencia, desde ADLO Pirineo planteamos la necesidad de replantear el modelo actual de conservación, priorizando la reducción de la presión humana y la creación de zonas de baja intervención.
“No queda más remedio que cerrar valles o limitar el acceso a ciertas áreas”
El caso del urogallo se convierte así en un ejemplo paradigmático de los límites de la gestión conservacionista tradicional. La propuesta de incorporar grandes procesos de restauración ecológica, como la posible reintroducción del lince boreal, abre un debate más amplio sobre cómo gestionar los ecosistemas de montaña en un contexto de cambio global.

Más allá de medidas puntuales, el reto que se plantea es si la conservación en el Pirineo debe mantenerse en un modelo tradicional e intervencionista bajo grandes presupuestos o dejar que la naturaleza actúe recuperando los depredadores apicales y, paralelamente, el resto de la cascada trófica.
