El collar de la muerte: irresponsabilidad, opacidad y un historial que deslegitima al Conselh Generau d’Aran

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CASTING/ Asociación Defensa del Lobo y Oso en el Pirineo//
Fecha: 21 de abril de 2026

  • Radiomarcaje: ¿seguimiento o sentencia para el oso?

La Asociación Defensa Lobo y Oso en el Pirineo expresa su rechazo absoluto al plan anunciado por el Conselh Generau d’Aranpara capturar y radiomarcar osos pardos bajo la etiqueta de “individuos problemáticos”. Consideramos que esta medida no solo carece de base técnica sólida, sino que resulta éticamente inaceptable y políticamente irresponsable a la luz de los gravísimos antecedentes existentes en el territorio y que puede condenar a muerte a otros ejemplares. Recordamos que hay un técnico de Miei Ambient implicado, abiertamente antioso, que no ha sido apartado de sus funciones. Una auténtica vergüenza para la conservación de la fauna protegida de Val d’Aran.

Un historial que deslegitima cualquier intento de intervención

El Conselh Generau d’Aran pretende retomar el marcaje de osos, ignorando el mayor escándalo de conservación de fauna salvaje ocurrido en la Península en las últimas décadas: la muerte del oso Cachou, y aprovechándose de las competencias en materia de grandes carnívoros que la Generalitat nunca debió ceder. Esta medida tampoco está siendo bien vista desde Francia.

El animal, que portaba un collar GPS, apareció muerto en 2020 tras ser envenenado con etilenglicol gracias a la información filtrada por Arán Medán sobre la geolocalización del oso. Recordemos que Arán Medán es técnico del departament de Miei Ambient del Conselh Generau d’Aran y participaba en el seguimiento de Cachou. Su papel en el caso trascendieron públicamente, en un contexto especialmente alarmante dado su conocido posicionamiento contrario a la presencia del oso en el territorio, expresado en reiteradas movilizaciones públicas.

La investigación judicial posterior no solo confirmó la presencia de veneno -una práctica ilegal y altamente destructiva-, sino que apuntó a la existencia de una trama organizada contra la especie a través de un grupo de WhatsApp con 140 personas y desmanteló otra trama de tráfico de drogas. De forma extremadamente grave, dicha investigación salpicó a este técnico vinculado a la propia administración responsable de la gestión ambiental en Val d’Aran, actualmente sigue en activo. También está implicado un exconselher aranés, José Antonio Boya.

Seis años después, el caso sigue pendiente de resolución judicial. En este contexto criminal, anteponer cualquier intento de volver a radiomarcar osos a la aplicación de medidas de prevención constituye una temeridad institucional sin precedentes.

El caso Goiat: desaparición sin esclarecer y sospechas persistentes

El segundo gran precedente es el del oso Goiat, también radiomarcado. Este ejemplar fue objeto de una gestión caótica, con múltiples intentos fallidos de recaptura que implicaron su persecución y sedación en condiciones altamente cuestionables, incluyendo episodios en los que permaneció anestesiado durante horas sin control efectivo.

Cuando perdió su collar, Goiat desapareció sin dejar rastro en el Pirineo oscense. Hasta la fecha no existe una explicación oficial concluyente sobre su muerte, no se recuperó el cuerpo ni se cerró ninguna investigación con resultados claros. En un contexto de fuerte conflictividad social en torno al oso, la desaparición de un ejemplar radiomarcado en estas circunstancias alimenta inevitablemente fundadas sospechas de furtivismo. Así, los dos osos marcados en Val d’Aran han acabado vinculados a episodios de irregularidades, opacidad y resultados absolutamente inaceptables.(Imagen: collar de Goiat caído y Goiat con su collar poco antes de desaparecer)

Un plan sin base técnica ni necesidad real

Resulta especialmente grave que este nuevo plan se impulse sin la existencia actual de osos claramente conflictivos en el territorio. La propia información disponible reconoce que no se ha detectado ningún individuo que cumpla criterios estrictos de conflictividad que establece el Protocolo de Intervención para osos problemáticos.

Aun así, se pretende activar un dispositivo de captura basado en definiciones ambiguas de “oso problemático”, que incluyen comportamientos tan amplios como la habituación a la presencia humana o los ataques reiterados al ganado, sin establecer umbrales claros ni protocolos transparentes. Esto abre la puerta a posibles intervenciones arbitrarias, impulsadas bajo directrices de responsables políticos que buscan, con estas acciones de escaparate, rédito electoral, aun a costa de perjudicar a una especie en peligro de extinción. Muestra de ello son afirmaciones de políticos araneses solicitando “la retirada inmediata de osos conflictivos” y otras afirmaciones como “solicitamos la retirada de todos los osos del valle”, “no es compatible la actividad humana con la presencia de osos en el Pirineo”, “es un experimento que ha fracasado”. También cabe destacar la posición de la síndica del Conselh de “pasar página” lo antes posible sobre el caso Cachou, sin atender a la resolución del procedimiento judicial en curso.

Riesgos directos para los animales y para la conservación

La captura y radiomarcado de osos implica:

  • Sedación con riesgo para el animal.
  • Estrés fisiológico severo.
  • Alteración del comportamiento natural.
  • Posibles accidentes durante la manipulación.

Estos riesgos son inaceptables cuando no existe una necesidad justificada. Más aún en un territorio donde la experiencia previa demuestra fallos graves en la ejecución de este tipo de actuaciones.

Información sensible en un contexto de desconfianza

El acceso a datos de localización en tiempo real de osos radiomarcados constituye un factor de riesgo crítico. En un escenario en el que ya se ha investigado el uso de venenos y posibles actuaciones furtivas, la difusión de datos que puedan comprometer la seguridad de una especie en peligro de extinción hace que garantizar la confidencialidad absoluta de esta información no resulte plenamente creíble, menos aún cuando existe personal implicado que continúa en activo en la administración. Cualquier filtración o uso indebido puede tener consecuencias letales para los animales. (Imagen: Cachou muerto con su collar / Val d’Aran)

Una decisión aislada y cuestionada.

Cabe recordar que en la vertiente francesa de los Pirineos se rechaza el marcaje de osos por los riesgos asociados a la presión social y la difusión de su localización. La decisión del Conselh Generau d’Aran no responde a un consenso técnico internacional, sino a una deriva unilateral y controvertida sin tener presente que gran parte de los osos son compartidos con nuestro país vecino.

Solicitamos:

Ante esta situación, solicitamos:

  • La suspensión inmediata del plan de captura y radiomarcaje de osos y retirada del cargo del técnico que filtró información sobre la geolocalización de Cachou.
  • Tras la resolución judicial del caso Cachou, debe procederse a la depuración de todas las responsabilidades antes de nuevos planes de intervención.
  • La apertura de una auditoría independiente sobre la gestión de grandes carnívoros en el Val d’Aran.
  • La implementación de políticas basadas en la prevención, la coexistencia y la protección efectiva, no en el control invasivo de la fauna.

ADLO Pyrénées

CAT //

Marcar ossos a la Vall d’Aran: irresponsabilitat, opacitat i un historial que deslegitima el Conselh Generau

Associació Defensa Llop i l’Os al Pirineu
Data: 21 d’abril de 2026

L’Associació Defensa Llop i Os al Pirineu expressa el seu rebuig absolut al pla anunciat pel Conselh Generau d’Aran per capturar i radiomarcar ossos sota l’etiqueta d’“individus problemàtics”. Considerem que aquesta mesura no només manca d’una base tècnica sòlida, sinó que resulta èticament inacceptable i políticament irresponsable a la llum dels gravíssims antecedents existents al territori.

Un historial que deslegitima qualsevol intent d’intervenció

El Conselh Generau d’Aran pretén reprendre el marcatge d’óssos, ignorant l’escàndol més gran de conservació de fauna salvatge ocorregut a la Península en les darreres dècades: la mort de l’os Cachou, i aprofitant-se de les competències en matèria de grans carnívors que la Generalitat mai hauria d’haver cedit. Aquesta mesura tampoc està sent ben rebuda des de França.

L’animal, que portava un collar GPS, va aparèixer mort el 2020 després d’haver estat enverinat amb etilenglicol, presumptament arran d’informació filtrada sobre la geolocalització de l’os. Cal recordar que Arán Medán és tècnic del departament de Miei Ambient del Conselh Generau d’Aran i participava en el seguiment de Cachou. El seu paper en el cas va transcendir públicament en un context especialment alarmant, atès el seu conegut posicionament contrari a la presència de l’os al territori, expressat en reiterades mobilitzacions públiques.

La investigació judicial posterior no només va confirmar la presència de verí -una pràctica il·legal i altament destructiva-, sinó que va apuntar a l’existència d’una trama organitzada contra l’espècie a través d’un grup de WhatsApp amb 140 persones, a més de desmantellar una altra trama de tràfic de drogues. De manera extremadament greu, aquesta investigació va esquitxar aquest tècnic vinculat a la pròpia administració responsable de la gestió ambiental a la Vall d’Aran, que actualment continua en actiu. També va afectar a un exconseller aranès, José Antonio Boya.

Sis anys després, el cas continua pendent de resolució judicial. En aquest context de criminalitat, anteposar qualsevol intent de tornar a radiomarcar ossos a l’aplicació de mesures de prevenció constitueix una temeritat institucional sense precedents.

El cas Goiat: desaparició sense aclarir i sospites persistents

El segon gran precedent és el de l’os Goiat, també radiomarcat. Aquest exemplar va ser objecte d’una gestió caòtica, amb múltiples intents fallits de recaptura que van implicar la seva persecució i sedació en condicions altament qüestionables, incloent-hi episodis en què va romandre anestesiat durant hores sense control efectiu.

Quan va perdre el seu collar, Goiat va desaparèixer sense deixar rastre al Pirineu aragonès. Fins avui no existeix una explicació oficial concloent sobre la seva mort, no es va recuperar el cos ni es va tancar cap investigació amb resultats clars. En un context de forta conflictivitat social entorn de l’os, la desaparició d’un exemplar radiomarcat en aquestes circumstàncies alimenta inevitablement fundades sospites de furtivisme. Així, els dos ossos marcats a la Vall d’Aran han acabat vinculats a episodis d’irregularitats, opacitat i resultats absolutament inacceptables.

Un pla sense base tècnica ni necessitat real

Resulta especialment greu que aquest nou pla s’impulsi sense l’existència actual d’ossos clarament conflictius al territori. La pròpia informació disponible reconeix que no s’ha detectat cap individu que compleixi criteris estrictes de conflictivitat establerts pel Protocol d’Intervenció per a ossos problemàtics.

Tot i així, es pretén activar un dispositiu de captura basat en definicions ambigües d’“os problemàtic”, que inclouen comportaments tan amplis com la habituació a la presència humana o els atacs reiterats al bestiar, sense establir llindars clars ni protocols transparents. Això obre la porta a possibles intervencions arbitràries, impulsades sota directrius de responsables polítics que busquen, amb aquestes accions d’aparador, rèdit electoral, encara que sigui a costa de perjudicar una espècie en perill d’extinció. N’és mostra afirmacions de polítics aranesos demanant “la retirada immediata d’óssos conflictius”, “retirar tots els ossos de la vall”, també afirmant “no és compatible la presència d’ossos amb l’activitat humana” o “és un experiment que ha fracasat”. També destquem la posició de la síndica del Conselh de “passar pàgina” com més aviat millor sobre el cas Cachou, sense atendre a la resolució del procediment judicial en curs.

Riscos directes per als animals i per a la conservació

La captura i radiomarcatge d’ossos implica:

  • Sedació amb risc veterinari real.
  • Estrès fisiològic sever.
  • Alteració del comportament natural.
  • Possibles accidents durant la manipulació.

Aquests riscos són inacceptables quan no existeix una necessitat justificada, i encara més en un territori on l’experiència prèvia demostra falles greus en l’execució d’aquest tipus d’actuacions.

Informació sensible en un context de desconfiança

L’accés a dades de localització en temps real d’ossos radiomarcats constitueix un factor de risc crític. En un escenari en què ja s’ha investigat l’ús de verins i possibles actuacions furtives, la difusió de dades que puguin comprometre la seguretat d’una espècie en perill d’extinció fa que garantir la confidencialitat absoluta d’aquesta informació no resulti plenament creïble, especialment quan hi ha personal implicat que continua en actiu a l’administració. Qualsevol filtració o ús indegut pot tenir conseqüències letals per als animals.

Una decisió aïllada i qüestionada

Cal recordar que a la vessant francesa dels Pirineus es rebutja explícitament el marcatge d’ossos pels riscos associats a la pressió social i a la difusió de la seva localització. La decisió del Conselh Generau d’Aran no respon a un consens tècnic internacional, sinó a una deriva unilateral i controvertida, sense tenir present que una part important dels ossos és compartida amb el país veí.

Sol·licitem

Davant d’aquesta situació, sol·licitem:

  • La suspensió immediata del pla de captura i radiomarcació d’ossos i la retirada de responsabilitats al tècnic que va filtrar informació sobre la geolocalització de Cachou.
  • Després de la resolució judicial del cas Cachou, la depuració de totes les responsabilitats que corresponguin.
  • L’obertura d’una auditoria independent sobre la gestió de grans carnívors a la Vall d’Aran.
  • La implementació de polítiques basades en la prevenció, la convivència i la protecció efectiva, i no en el control invasiu de la fauna.

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